Mi hermano Joaquín fue toda la vida un alma libre. Tanto que apenas sabíamos en casa lo que pasaba con su vida, y no por discreción sino por su forma de ser. De pura casualidad conocíamos, por que se le escapaba, que tenia una novia en Madrid o en Colmenar o en algún pueblo de los alrededores. El recuerdo que tengo de él, como el de todos mis hermanos, es muy bueno. A mi siempre me quiso muchísimo, no se si por ser la pequeña o porque congeniábamos bien, pero siempre nos quisimos muchos. No pasaba lo mismo con mi hermana Isabel, con la que se llevaba bastante mal. Él pasaba de todo, e Isabel siempre le estaba picando por todo. Joaquín, fue el segundo en orden de nacimiento, el primer varón de la casa y por eso fue acogido por mis padres con mucha alegría. Fue el primero que Nació en Santa Cruz, al muy poco tiempo de trasladarse allí. Con mis padres era difícil llevarse mal, tenían muy buen carácter ambos, pero él en particular, empatizaba muy bien con ellos. Además de esto, no se le ponía nada por delante, si quería hacer algo lo hacia, sin pedir permiso a nadie ni dar explicaciones. Era divertido y con una enorme afición por la música y tocaba con bastante destreza el Laúd. De soltero solía juntarse con mis otros hermanos en las casas de los amigos y allí ensayaban. Un señor mayor de nombre Agapito Gabaldón, mas borracho que una cuba, fue el que le enseñó a tocar. Mi hermano fue una persona muy social, dulce y cariñoso, con una gran capacidad de hacer amistades con todo el mundo.
Como ya he comentado con todos los hermanos se llevó bien menos con Isabel, aunque se quisieron
mucho y con el tiempo volvieron a congeniar. Tuvieron serios problemas porque ella, que al ser la mayor era muy fisgona y mandona, le abría las cartas que le enviaban las novias y después le contaba a mi madre intimidades que no debía contar.
novio de una muchacha de Madrid que se llamaba Sofia y que veraneaba con sus padres en Santa Cruz. Se hicieron novietes en verano y en invierno, como iba mucho a Madrid a cualquier recado o cuando el jefe le enviaba a llevar la recaudación, siguió visitándola. Tomaba un tren en el pueblo que tardaba un par de horas y allí él aprovechaba para pasar el día con ella hasta el tren de regreso a las 6 de la tarde.
Yo entonces era muy joven y apenas me enteré de nada. El tema es que, a la par que con Sofía, se echó a otra novia en Madrid que llamaba Rolindres y que por azares de la vida se convirtió en la novia oficial. Pero él no dejo a la anterior. Y no solo esa fue la casualidad sino que además ambas mujeres trabajaban de costureras en la misma tienda. Pero él lo desconocía. Un día Rolindres le dijo a Sofia que estaba feliz por que esa misma tarde iba a ver a su novio. Sofia le indico que también iba a verla ella, así que decidieron juntarse los cuatro que en realidad eran tres.
Quedaron en una parada de metro y cuando las vio salir a las dos del brazo, tuvo que meterse al metro y salir corriendo a Santa Cruz. Así que las dos dedujeron que era el mismo y le dejaron. Y de todo esto en casa nos enteramos no porque el lo contara, sino por las cartas que abría Isabel.
No escarmentó y enseguida se echo a otra novia en Santa cruz, que se llamaba Pili y era tartamuda. Aquella mujer no era guapa ni de buena familia, pero a él le gustaban todas. Para esa familia mi hermano era un buen partido y le acogieron con ímpetu pero le mandaron a Colmenar a trabajar y allí conoció a Lucia, de la que se enamoró de verdad y con la que finalmente se casó y acabó su vida de soltero.
Lucia era hija única. Provenía de una familia acomodada. Su padre trabajaba en la eléctrica igual que mi familia. Cuando mi hermano llegó allí precisamente a quien primero conoció fue al padre de Lucia. Este matrimonio había heredado tierras por ambas partes, y las tenían arrendadas por lo que vivían cómodamente.
En cuanto conoció a Pepe, su futuro suegro al que llamaban el tio pequeño porque media dos metros, enseguida hizo amistades con el y la familia, y lo cierto es que Lucia le gusto mucho mas que las anteriores. Noe s de extrañar. Era un mujer muy guapa, tenia porte y un aire especial, único. Estuvieron de novios muy poco tiempo, quizá un año o año y medio durante los cuales todos los domingos fue a visitarla en bicicleta hasta que le dieron traslado allí.
Se casaron en Colmenar y se celebró la boda en una casa que tenían cerrada. Mi madre se llevó un cordero, tortas y garrafas de vino. Una furgoneta enorme cargada de comida y bebida. Fue mucha gente de ambos pueblos, la familia y el jefe y su señora que fueron los padrinos
Al poco tiempo de casados, Lucia se quedó embarazada y transcurrieron los nueves meses de embarazo, pero en el parto la niña se asfixio. Aquello fue una desgracia para todos pero sobre todo para mi madre que lloró muchísimo por esa primera nieta perdida. Lucia lo pasó muy mal, tuvo serias infecciones por el mal parto. Asustados, un día nos fuimos mi madre, mi hermano Eleazar y yo a verlos a, y cuando la vio se dio cuenta de que debía verla un médico. Le exigió llevarla a Madrid para que la revisaran en la equitativa.
Pasaron bastantes años hasta que volvieron a poder tener hijos. Por suerte llegó Angelines y luego Carlos, y estoy segura que fueron muy felices durante todo su matrimonio. En Colmenar estuvieron cinco o seis años hasta que le trasladaron a Chinchón. Allí la compañía de la luz le ofreció un buen puesto y una casa enorme, con un bonito patio empedrado y rodeado de columnas y parras que siempre daban sombra.
Joaquín era el más alto de todos mis hermanos, delgado, con el pelo oscuro y muchísimo sentido del humos. Jamás lo perdió, ni el humor ni su forma de disfrutar de la vida. Siempre tuvo un chiste, o algo que contar. A su mujer la quiso muchísimo, y estoy segura que toda su vida estuvieron enamorados como al principio. Ambos fueron haciéndose mayores. Mi recuerdo de Lucía es que según fue madurando fue adquiriendo aun más porte del que ya traía. Guapa, muy guapa, siempre perfumada y bien vestida, pero sobre todo fue una mujer muy dulce. En Chinchón vivieron casi hasta el final. Tuvieron varias casa. Angelines creció y estudió medicina y enseguida tuvo que marchar a trabajar a otras ciudades. Se construyeron una casa en la vega, con un molino y y mucho terreno. Cuando Lucía enfermó tuvieron que marchar cerca de su hija a Málaga y allí acabaron sus días. Lucia falleció cinco o seis años antes que él. Joaquín se marcho un 24 de diciembre, en plena navidad tras un problema provocado por la diabetes, enfermedad que arrastraba desde juventud a los 86 años. Los dos volvieron para ser enterrados en Colmenar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario